Formación y Desarrollo

La formación y el desarrollo permiten mejorar las competencias y habilidades de los profesionales, contribuyendo tanto a su crecimiento como al rendimiento de la organización. En un entorno cambiante, el aprendizaje continuo es esencial para las PYMES del sector servicios.

PLAN DE FORMACIÓN

Fase I – Diagnóstico

Analizamos las necesidades reales de la pyme detectando áreas de mejora en procesos, atención al cliente, ventas, digitalización y productividad.
Identificamos las competencias que necesita el equipo para mejorar resultados de forma práctica y rápida.

Fase II – Diseño del Plan

Creamos programas formativos personalizados según el tamaño, objetivos y recursos de cada empresa.
Definimos objetivos medibles y contenidos aplicables al día a día del negocio.

Fase III – Implantación

Desarrollamos formaciones dinámicas y prácticas mediante casos reales, simulaciones y herramientas digitales.
Priorizamos el aprendizaje útil para que los empleados puedan aplicar lo aprendido desde el primer momento.

Fase IV – Seguimiento y Evaluación

Medimos el impacto de la formación analizando la satisfacción, el aprendizaje adquirido y la mejora en el rendimiento de la empresa.
Evaluamos resultados reales como productividad, eficiencia y retorno de la inversión (ROI).


EVALUACIÓN DE LA FORMACIÓN

En GTH evaluamos el impacto de cada formación mediante el modelo Kirkpatrick, adaptándolo a las necesidades de las pymes:

  • Nivel 1 – Satisfacción:
    Valoramos la experiencia y utilidad percibida por los empleados.
  • Nivel 2 – Aprendizaje:
    Medimos los conocimientos y habilidades adquiridas durante la formación.
  • Nivel 3 – Aplicación:
    Analizamos si los empleados aplican lo aprendido en su puesto de trabajo.
  • Nivel 4 – Resultados:
    Evaluamos el impacto en indicadores clave como productividad, eficiencia, ventas o calidad del servicio.

Para contratados

Con el personal contratado, la formación se centra en las competencias necesarias para desempeñar bien su rol en el sector servicios: atención al cliente, comunicación y gestión del trabajo diario.

Detección de necesidades formativas por puesto

 Analizamos qué competencias le faltan a cada persona en su rol para diseñar formación que tenga impacto real, no genérica.

Diseño de itinerarios de desarrollo individualizados

 Creamos un recorrido formativo personalizado para cada trabajador según su puesto, su potencial y los objetivos de la empresa.



 

Formación en competencias técnicas y transversales

 Cubrimos tanto las habilidades propias del puesto como las competencias clave para el trabajo en equipo, la atención al cliente o la comunicación.

Evaluación del impacto de la formación

 Medimos si la formación ha servido de algo: si el trabajador ha mejorado, si se nota en su desempeño y si ha valido la inversión.

Para asociados

Con los asociados, la formación es intensa, técnica, cultural e interfuncional. Invertimos en su desarrollo a largo plazo porque son el activo más valioso de la firma. Los formamos no solo en las herramientas del puesto, sino en la visión global de la organización, fomentando el aprendizaje continuo y la polivalencia.

Formación de acogida y contextualización del proyecto

 Antes de que el colaborador empiece a trabajar, le damos la información necesaria para entender el contexto, el equipo y lo que se espera de él.

Acceso a recursos formativos de la empresa

Ponemos a disposición del asociado los materiales, herramientas y conocimientos internos que necesita para desarrollar bien su colaboración.

Formación específica en herramientas y procedimientos

Si la empresa utiliza sistemas o procesos concretos, nos aseguramos de que el colaborador los domine desde el principio.

Valoración de competencias adquiridas

Al finalizar la colaboración, evaluamos qué ha aprendido el asociado y qué valor ha aportado a la empresa, cerrando el ciclo formativo.